Como acreedor con prenda sobre vehículos, maquinaria, ganado o stock del deudor concursado, tiene privilegio especial. Pero a diferencia del hipotecario, sus bienes pierden valor a gran velocidad si quedan parados.
Antes de tomar cualquier decisión, conviene ubicar la posición jurídica y económica que la ley le reconoce frente al deudor concursado.
El bien prendado responde primero por su crédito.
Maquinaria detenida, ganado sin atención, stock sin rotación: cada mes vale menos.
Ejecutar, adherir al concordato o pactar bilateralmente.
La verificación es el acto procesal que incorpora su crédito al concurso. Sin ella, queda fuera del concordato y del reparto.
Título del crédito, comprobantes, contratos, facturas, recibos, garantías y cualquier instrumento que respalde el monto y la fecha. El síndico evalúa la documentación y aconseja al juez sobre admitir, observar o rechazar el crédito.
Una vez verificado el crédito, viene la decisión más importante: votar y participar de la negociación del concordato.
El activo de la empresa es la prenda común de los acreedores. En una quiebra, ese activo se realiza a valor de remate, no de uso ni de empresa en marcha. Esa diferencia la pagan, en parte, los acreedores.
Maquinaria, inmuebles, stock e intangibles se realizan a una fracción de su valor real. La prenda común de los acreedores pierde sustancia.
Realización de activos, verificaciones, distribuciones. La liquidación bien tramitada toma años. Su crédito se deteriora mientras tanto.
Gastos del concurso, privilegios y créditos preferentes cobran antes. Los quirografarios, después, sobre un activo ya reducido.
El acreedor prendario gana cuando el bien sigue produciendo. El concurso preventivo permite ese escenario. La quiebra, no.