Acompañar el acuerdo concordatorio no es ceder: es optimizar el recupero. La experiencia muestra que en el concurso preventivo los acreedores cobran más, en menos tiempo y con menor riesgo que en una quiebra.
No es "¿cuánto me quitan?". Es "¿cuánto me llevaría a mi casa, en serio, si esta empresa quiebra?". Veamos el cálculo realista.
En una quiebra, su crédito quirografario cobra después de los gastos del proceso, los salarios, los créditos fiscales, los acreedores con garantía real y los privilegios especiales. Lo que quede —si queda— se reparte a prorrata. A esto súmele que los activos se realizan a valor de remate, no a valor de uso.
El cálculo razonable suele dar: recupero efectivo menor al 20%-30%, con plazos de varios años. Un concordato bien estructurado puede ofrecerle un recupero promedio del 70%, en cuotas predecibles. La aritmética es contundente.
Cifras orientativas. Cada caso depende del patrimonio del deudor, los privilegios involucrados y la propuesta concreta.
Cada una de estas razones se traduce, en la práctica, en plata, en tiempo o en certeza. Las tres cosas que más importan al acreedor.
El concordato distribuye valor de empresa en marcha. La quiebra distribuye lo que queda después de la liquidación. La diferencia entre ambos es justamente lo que usted cobra.
El concordato homologado fija un cronograma concreto. Si la empresa incumple, el acuerdo se resuelve y se abre la quiebra. Es una promesa con dientes.
Su cliente o proveedor sigue operando. Volver a venderle, financiarlo o trabajar con él en condiciones nuevas vale, a veces, más que el propio crédito reclamado.
En la junta vota, negocia condiciones, propone ajustes. No es un proceso que le ocurre, es un proceso del que forma parte.
Un solo expediente colectivo en lugar de juicios individuales que se arrastran por años, con honorarios, costas, viáticos y desgaste interno.
El principio de pars condicio creditorum evita que algún acreedor se beneficie a costa de los demás. Todos los quirografarios están en condiciones similares.
Pedir la quiebra es —muchas veces— ganar el juicio y perder la cobranza. Estos son los riesgos concretos para el acreedor que prioriza castigar al deudor por sobre cobrar.
Como acreedor tiene cuatro momentos clave de intervención. Aprovecharlos bien hace la diferencia entre cobrar y mirar cómo cobran los demás.
Presentar el título al síndico dentro del plazo. Sin verificación, queda fuera del concordato.
Discutir montos, privilegios o créditos de otros si entiende que afectan su posición.
Participar de la junta, ajustar la propuesta y emitir su voto sobre el concordato.
Controlar que las cuotas se paguen. Ante incumplimiento, pedir resolución del concordato.
Los acreedores con garantía juegan un partido distinto. La estrategia cambia, pero el principio se mantiene: maximizar recupero efectivo.
El acreedor con garantía real conserva su derecho preferente sobre el bien afectado. La hipoteca o prenda no se "borra" por el concurso.
Puede negociar directamente con el deudor un acuerdo paralelo o adherir al concordato si la propuesta es razonable. Cada opción tiene matices.
El bien afectado puede perder valor durante el proceso (especialmente bienes muebles). Mantener la garantía sin cobrar tampoco es gratis.
El acreedor hipotecario o prendario debería sentarse con su asesor para definir si conviene ejecutar, esperar o pactar dentro del concurso.
Cada tipo de empresa concursada tiene un perfil de activos, pasivos y privilegios distinto. Saber con qué rubro está tratando le permite elegir mejor su estrategia particular como acreedor. Entre directamente al cruce que le corresponde.
Cobre frente a desarrolladoras con preventas, hipotecas, fideicomisos y obras en distintos grados de avance.
Ver estrategiaTiendas con stock, alquileres altos, deuda con SET y proveedores múltiples. Conserve al cliente activo.
Ver estrategiaProductor con ciclos zafra a zafra, garantías sobre cosecha o ganado y financiamiento bancario estacional.
Ver estrategiaPlantas con maquinaria pesada, contratos de provisión, prendas y leasing. El valor empresa en marcha es clave.
Ver estrategiaConsultoras, estudios, ingenierías, agencias. Activo humano e intangible: el concordato suele ser corto y limpio.
Ver estrategiaFlotas con prenda y leasing, costos de combustible al contado, contratos de servicio con grandes clientes.
Ver estrategiaSanatorios, clínicas, colegios y universidades. Servicios esenciales con continuidad obligatoria.
Ver estrategiaStartups con activo intangible (software, marca, base de clientes) y deuda convertible. Mejor reestructurar que liquidar.
Ver estrategiaEstablecimientos de temporada con hipotecas y prendas, reservas pendientes y reputación online en juego.
Ver estrategiaLa quiebra castiga al deudor, pero también al acreedor. El concurso preventivo es un mecanismo legal pensado para que ambos lados maximicen lo que pueden rescatar. Acompañarlo no es debilidad, es estrategia.