El concurso preventivo es la herramienta legal que le permite seguir al frente de su empresa, detener ejecuciones y renegociar toda la deuda en un único proceso. Saber cuándo y cómo presentarse marca la diferencia entre salvar el negocio o perderlo.
Hay señales claras de que la iliquidez ya no es transitoria sino estructural. Detectarlas a tiempo es el primer paso de una buena reestructuración.
No pagás en tiempo y forma, o tenés que estar pidiendo prórroga constantemente. Es un síntoma directo de cesación de pagos.
Te están ejecutando uno o varios acreedores y empezaron a aparecer embargos sobre cuentas, vehículos o inmuebles de la empresa.
Acumulás deuda con SET, IPS, alquileres o sueldos. Cuando esto pasa al mismo tiempo, la crisis dejó de ser puntual.
Te exigen pago al contado, te bajan el cupo o directamente dejan de venderte. La cadena de suministro se rompe.
Alguien ya presentó un pedido de quiebra. Aquí la presentación a convocación deja de ser una opción y pasa a ser urgente.
Estás negociando con cinco, diez o veinte acreedores por separado, sin lograr cerrar nada estable. El concurso reúne todo en una sola mesa.
Cinco protecciones legales y operativas que solo se activan cuando el juez dicta el auto de apertura del concurso.
Esperar a "ver si mejora" es la decisión más cara en derecho concursal. Cada mes que pasa, las opciones se cierran y los riesgos personales crecen.
La preparación es la mitad del éxito de un concurso. Estos son los insumos mínimos que el equipo legal y contable va a necesitar trabajar con usted.
Balance, P&G, libros contables al día. Si la contabilidad está atrasada, ese es el primer paso.
Listado completo, con montos, fechas, privilegios y documentos respaldatorios.
Activos de la empresa: inmuebles, rodados, stock, créditos por cobrar, intangibles.
Proyección realista de ingresos y egresos para los próximos 24-60 meses.
Quita, espera o combinación. Calendario de pagos y mecanismo de garantía.
Sondeo previo para asegurar las mayorías. El concurso se gana antes de presentarse.
Cuanto antes ordene la situación, más herramientas tendrá: mejor propuesta de concordato, mayor credibilidad ante los acreedores y menor exposición personal por gestión.